Caso Cruzcampo

Caso Cruzcampo

Una vez más, la OMPI ( Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, con sede en Suiza, organismo dependiente de la ONU ), ha puesto un poco de orden en estos menesteres, tan tradicionales últimamente, consistentes en registrar nombres de dominio con una finalidad puramente especulativa.

Aclaremos en primer lugar, para el neófito, que un nombre de dominio es, para no extendernos, y entender el caso que nos ocupa, loquesea.com””, “”loquesea.net””, etc, o séase, en este caso es “”cruzcampo.com””. ¿Qué ocurrió?

Pues bien, que alguien registró el nombre de dominio indicado de tal guisa, modo y manera que al teclear cualquier persona dicha dirección en su ordenador se encontraba con que llegaba a una página web en la que se ofrecía la venta del mismo, y para más “”INRI””, había en la misma un enlace o hipervínculo, el cual, una vez pulsado con el ratón, remitía el internauta a un sitio web con contenido pornográfico.Como todos sabemos, por lo menos en España, Cruzcampo es la marca comercial de una famosa cerveza, la cual, para el que no lo sepa, data de principios de siglo pasado, pero dejando su historia aparte, es claro y notorio que es una marca comercial bien conocida por casi todo el mundo, con lo cual, imaginemos la “”calentura”” de los titulares registrales de la misma ( la Heineken España, S. A. ) al ver que alguien, sin vinculación ninguna con dicha marca estaba haciendo dicho uso de la misma en Internet.¿Cómo reaccionó Heineken España, S. A.?


Lo que hizo fue recurrir, no a los tribunales españoles, sino a una vía, también con eficacia legal, cuyo inicio y posterior desarrollo se articula a través de Internet, con la enorme y grandísima ventaja de que las resoluciones finales que se adoptan se materializan antes de 3 meses.


Otra enorme ventaja es que esta vía tiene eficacia fuera también de nuestras fronteras en una gran mayoría de los asuntos encomendados a ella.

Digamos, abreviadamente, que la demanda se interpone vía correo electrónico, ante el centro antes aludido de la OMPI, el cual, por la misma vía, y también por correo certificado tradicional, da traslado de la misma al demandado, para que efectúe sus alegaciones. La decisión del litigio la lleva a cabo, normalmente, un llamado “”árbitro””, seleccionado por la OMPI, aunque en determinados casos pueden ser tres. Para el caso de que sea sólo uno, hay que pagar a dicha organización unas llamadas tasas, las cuales en la actualidad ascienden a 1.500 dólares USA.¿Qué alegó el demandante?
En primer lugar, y como es obvio, que era el titular en la Oficina Española de Patentes y Marcas de dicha marca comercial, demostrando también que se había fusionado con la empresa Grupo Cruzcampo, S. A.

Aparte de lo anterior, también demostró la enorme fama, conocimiento, historia y penetración en el mercado español de dicha marca.

Y para terminar, solicitó que se resolviese por la OMPI que el legítimo titular de dicho nombre de dominio era el demandante, pidiendo que se requiriese al registrador de dicho nombre para que efectuase la cesión al mismo, cambiando así de titular.

¿Cuáles fueron los razonamientos de la OMPI?

Esta institución se limitó a comprobar si se daban los supuestos que el Reglamento que regula todo esto se daban, con el fin de reconocer los derechos solicitados al demandante. Dichos presupuestos básicos para acceder a lo así solicitado son:

  • Que el nombre de dominio controvertido sea idéntico o similar hasta el punto de crear confusión con respecto a una marca de productos o servicios sobre los que el demandante tenga derechos.

  • Que el demandado no tenga derechos o intereses legítimos respecto del nombre de dominio.

  • Que el demandado posea un nombre de dominio que haya sido registrado y se esté utilizando de mala fe.

Pues bien, una vez notificada por la OMPI la demanda al demandado, la familia Cruzcampo, la misma optó por no personarse en el procedimiento, y por tanto no la contestó.


Es evidente que no es meramente un dominio similar, sino que se da la circunstancia de que es idéntico a la marca comercial del demandante.


Por otro lado, ante la inactividad del demandado, se concluyó que el mismo no poseía ningún derecho sobre tal nombre de dominio.


Y para terminar, y tal como indica el Reglamento regulador de estos litigios, al poner en su página web el demandado un anuncio manifestando su intención de poner el dominio en cuestión a la venta, se concluyó igualmente que había una actuación de mala fe.
Como conclusión, y una vez verificados todos los requisitos expuestos por parte del “”árbitro”” de la OMPI, se adoptó finalmente una resolución por la que se declaraba que Heineken España, S. A. era el legítimo titular de dicho nombre de dominio, ordenándose a la entidad a través de la cual se registró se llevase a cabo la transferencia del mismo a favor del demandante.Este caso fue resuelto por la OMPI el 14.12.01.

Autor: Javier Hernández Martínez, abogado

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