Acceso al historial clínico por sobrina del fallecido

Acceso al historial clínico por sobrina del fallecido

¿Afecta esto a la protección de datos?

El Real decreto 1720/2007 (RLOPD), que desarrolla la Ley 15/1999, Orgánica, de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD), dice, en su artículo 2º4 lo siguiente: “Este reglamento no será de aplicación a los datos referidos a personas fallecidas. No obstante, las personas vinculadas al fallecido por razones familiares o análogas, podrán dirigirse a los responsables de los ficheros o tratamientos que contengan datos de éste con la finalidad de notificar el óbito, aportando acreditación suficiente del mismo, y solicitar, cuando hubiere lugar a ello, la cancelación de los datos”. Es por ello que, como se acaba de ver, aunque sólo con carácter general, en lo referente al tratamiento de los datos de carácter personal de las personas fallecidas no será de aplicación la LOPD.

¿Qué ocurre si no hay autorización o apoderamiento a la solicitante?

Por otro lado, y como resulta evidente que en este caso que comentamos, la solicitante es persona distinta de la fallecida, y para el supuesto en el que no haya autorización o apoderamiento en cuanto al acceso de su historial clínico, resultaría que, con base en la LOPD, estaríamos ante la figura de la cesión de datos, ya que ésta se definiría, según la citada norma, como toda revelación de datos que se realizase a una persona diferente del interesado.

A su vez, y de conformidad con la misma norma, la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal, 15/99, el acceso a los datos de las historias clínicas se considerará cesión de datos relacionados con la salud de las personas, definiéndose éstas en el reglamento de la LOPD como toda aquella información concerniente a la salud, pasada, presente y futura, ya sea física o mental, de una persona. A su vez nos indica que se considerarán particularmente datos de salud aquellos referidos al porcentaje de discapacidad, así como de los concernientes a información genética. Para terminar, es la misma LOPD la que dispone que los datos de carácter personal referentes al origen racial, salud, y vida sexual, sólo podrán ser recabados, tratados y cedidos cuando por razones de interés general así lo disponga una ley, o el afectado o titular de los datos lo consienta expresamente. Es por ello, que partiendo de que en el caso concreto que analizamos no existe autorización en cuanto al acceso al historial clínico, habrá que ver, de forma obligada, además, que norma, con rango de ley, habría en cuanto a permitir, en su caso, tal cesión.

Pues bien, la norma en cuestión que podría habilitar tal cesión de datos no es otra que la Ley 41/2002, de autonomía del paciente, y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, pues regula los supuestos de cesión de la historia clínica, así como el derecho de acceso a la misma.

En cuanto al derecho de acceso a la historia clínica, nos dice la ley 41/2002 que los centros sanitarios y los facultativos de ejercicio individual sólo facilitarán el acceso a la historia clínica de los parientes fallecidos a las personas vinculadas a él, por razones familiares o de hecho, salvo que el fallecido lo hubiese prohibido expresamente y así se acredite. Por otro lado, sigue diciendo dicha norma, el acceso de un tercero motivado por un riesgo para su salud se limitará a los datos pertinentes. No se facilitará información que afecte a la intimidad del fallecido ni a las anotaciones subjetivas de los profesionales, ni que perjudique a terceros.

No obstante lo anterior, y en lo no previsto expresamente por la Ley 41/2002, se aplicará la normativa de protección de datos, siendo aquí de utilidad lo previsto por el reglamento de la LOPD, en concreto lo establecido en su artículo 23º2, que dice: “los derechos también podrán ejercitarse a través de representante voluntario, expresamente designado para el ejercicio del derecho. En ese caso deberá constar claramente acreditada la identidad del representado, mediante la aportación de copia de su DNI o documento equivalente, y la representación conferida en aquél.

Para complicar un poco más el panorama, o matizarlo más, y en lo referente al concepto de personas vinculadas a los fallecidos por razones familiares o de hecho, obligado resulta el acudir a la Ley 1(82, de 1 de mayo, reguladora del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, que en su artículo 4º establece lo siguiente: “1. El ejercicio de las acciones de protección civil del honor, la intimidad o la imagen de una persona fallecida corresponde a quien ésta haya designado a tal efecto en su testamento. La designación puede recaer en una persona jurídica; 2. No existiendo designación o habiendo fallecido la persona designada, estarán legitimados para recabar la protección el cónyuge, los descendientes, ascendientes y hermanos de la persona afectada que viviesen al tiempo de su fallecimiento; 3. A falta de todos ellos, el ejercicio de las acciones de protección corresponderá al Ministerio Fiscal, que podrá actuar de oficio o a instancia de persona autorizada, siempre que no hubieren transcurrido más de ochenta años desde el fallecimiento del afectado. El mismo plazo se observará cuando el ejercicio de las acciones mencionadas corresponda a una persona jurídica designada en testamento.

Expuesto lo anterior, y efectuando una interpretación extensiva de dicha norma, ello posibilitaría considerar aplicable lo previsto en sus apartados 1 y 2 a aquellas personas que hubiesen mantenido con la fallecida una relación similar a la matrimonial; de igual forma, se podría entender aplicable a aquellos herederos del fallecido que, aún no habiendo sido designados expresamente en el testamento, pretendiesen, no obstante, el ejercicio de las acciones a las que se refiere la norma de la que ahora tratamos.

Conclusión: Para poderse acceder a los datos de la tía fallecida de la solicitante, sólo será lícito ello para el caso en el que dicha solicitante haya sido designada por aquélla para el ejercicio de las acciones ya reseñadas en la Ley Orgánica 1/82; también, no obstante, cuando se posea la condición de heredero. Para el caso de no darse dichos supuestos, se podría acceder igualmente siempre y cuando la solicitante actuase en nombre y representación de la hermana de la fallecida (ya que ésta tendría la condición de heredero). En cualquier caso, y para terminar, los apoderamientos o condición de heredero aludidos habrán, obviamente, de acreditarse.

Autor: Javier Hernández Martínez, abogado

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