Apoderamiento de fotos contenidas en móvil ajeno

Protección de Datos: Apoderamiento de fotos ajenas contenidas en móvil

DELITOS CONTRA LA INTIMIDAD: Grabación de fotos, contenidas en el móvil de la víctima, sin su consentimiento. Protección de datos en el ámbito penal. Delito de descubrimiento y revelación de secretos.

Introducción:

De muchos es sabido que la normativa de la protección de datos está en la Ley 15/99, orgánica, de Protección de Datos de Carácter Personal, y que su incumplimiento lleva a aparejada la imposición de elevadas sanciones (hasta 600.000 euros podrían llegar). No obstante, no tan conocido es que, en algunos casos, la infracción de dichas normas de protección de datos puede ir más allá del mero aspecto administrativo (acarrearía, generalmente, una multa), sino que podría considerarse un delito, entrando en dicho caso en funcionamiento el Código Penal, y las penas a aplicar podrían consistir en privación de libertad (cárcel).

Con base en lo anterior, tenemos, por ejemplo, el artículo 197 del Código Penal, que dice así:

1. El que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apodere de sus papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales o intercepte sus telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses.

2. Las mismas penas se impondrán al que, sin estar autorizado, se apodere, utilice o modifique, en perjuicio de tercero, datos reservados de carácter personal o familiar de otro que se hallen registrados en ficheros o soportes informáticos, electrónicos o telemáticos, o en cualquier otro tipo de archivo o registro público o privado. Iguales penas se impondrán a quien, sin estar autorizado, acceda por cualquier medio a los mismos y a quien los altere o utilice en perjuicio del titular de los datos o de un tercero.

3. Se impondrá la pena de prisión de dos a cinco años si se difunden, revelan o ceden a terceros los datos o hechos descubiertos o las imágenes captadas a que se refieren los números anteriores.

Será castigado con las penas de prisión de uno a tres años y multa de doce a veinticuatro meses, el que, con conocimiento de su origen ilícito y sin haber tomado parte en su descubrimiento, realizare la conducta descrita en el párrafo anterior.

4. Si los hechos descritos en los apartados 1 y 2 de este artículo se realizan por las personas encargadas o responsables de los ficheros, soportes informáticos, electrónicos o telemáticos, archivos o registros, se impondrá la pena de prisión de tres a cinco años, y si se difunden, ceden o revelan los datos reservados, se impondrá la pena en su mitad superior.

5. Igualmente, cuando los hechos descritos en los apartados anteriores afecten a datos de carácter personal que revelen la ideología, religión, creencias, salud, origen racial o vida sexual, o la víctima fuere un menor de edad o un incapaz, se impondrán las penas previstas en su mitad superior.

6. Si los hechos se realizan con fines lucrativos, se impondrán las penas respectivamente previstas en los apartados 1 al 4 de este artículo en su mitad superior. Si además afectan a datos de los mencionados en el apartado 5, la pena a imponer será la de prisión de cuatro a siete años.

Como se habrá observado, incluso en el ámbito meramente privado y doméstico, no profesional (a diferencia de la normativa general de protección de datos, administrativa, que excluiría este ámbito), se podría estar, en su caso, cometiendo un delito, y éste y no otro es el asunto del caso concreto que hoy vamos a exponer.

Caso concreto:

Dos amigos, con móviles similares, y archivos musicales en ellos, él le solicita a ella pasarlos al móvil propio, pero abusando de su confianza se descarga también, y se las borra a ella, fotos, de ella y sus amigas, contenidas en dicho dispositivo, y de contenido sexual. Por si fuera poco, no sólo se apoderó de dichas fotos, sino que las mismas se difundieron entre los compañeros de profesión de ambos (tanto ella como él eran militares), llegando a verse en tablones, así como en algún soporte informático.

Antecedentes:

En 2008 se dictó sentencia condenatoria, en vía penal, contra el acusado, que decía lo siguiente: FALLO.-. Que debo condenar y condeno a Fermín , como autor responsable de un delito contra la intimidad, sin que concurran circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, a la pena de prisión de un año con la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y multa de doce meses con una cuota diaria de tres euros y una responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas no satisfechas y al pago de las costas del juicio.

A su vez, se le condenó a indemnizar a la víctima, en concepto de daño moral, en la cantidad de 1200 euros.

No está de más comentar que en dicha sentencia, la primera, se afirma que no ha quedado probado que el condenado fuera el autor de la difusión de dichas fotografías ya comentada.

En el recurso, ante la Audiencia Provincial, que fue la que dictó la segunda sentencia, se indica que aspectos básicos en la comisión del delito de descubrimiento y revelación de secretos son, tanto el apoderamiento como la interceptación, no precisándose para la consumación el efectivo descubrimiento o la intimidad de la víctima, ya que basta la utilización del sistema de grabación o reproducción del sonido o de la imagen, junto con la finalidad de descubrir los secretos o la intimidad de la víctima. Junto a ello nos recuerda que, jamás, se podría cometer este delito por imprudencia, ya que es totalmente intencional.

El acusado alegó, en su defensa, que cuando se pasaron las fotos de un móvil a otro, la víctima estaba presente, pero ante ello le responden los jueces que cuando el contenido pasa de un móvil a otro, no se está, en dicho momento, visualizando el contenido de lo que se remite, no habiendo por tanto en dicho acto consentimiento alguno de la víctima en tal sentido, sino todo lo contrario, un abuso de confianza por parte del amigo, que generando en ella la creencia de que sólo estaba descargando archivos musicales, transgredió la misma, apoderándose también de dichas fotos, de contenido íntimo y por tanto reservado.

A su vez, añade la Audiencia Provincial, la norma que regula en el ámbito civil, entre otros, el derecho a la intimidad, considera tal conducta una intromisión ilegítima en el derecho a la propia imagen.

Como se estará sospechando ya, el acusado volvió a perder el caso, siendo condenado por comisión de un delito de descubrimiento y revelación de secretos, que no es sino una de las manifestaciones, en el ámbito penal, de la protección de datos.

Autor: Javier Hernández Martínez, abogado

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