Delito de violación del secreto de empresa

Delito de violación del secreto de empresa

¿Qué se entiende por secreto de empresa?

Se entiende por tal aquella información, mercantil, de la que es titular la empresa, y cuyo conocimiento está reservado a un círculo limitado de personas. No obstante, y para que la revelación no autorizada de dicha información se considere delito, los jueces están divididos: Para unos, sería delito simplemente porque el titular de la información hubiese deseado mantener la misma en secreto; para otros, no basta ello, sino que se exige que, objetivamente, exista un interés relevante para su titular en orden a mantener tal secreto.

Ahondando aún más, se considera que tal secreto es digno de protección penal si su revelación a terceros, no autorizada, proporciona a éstos una ventaja competitiva. No obstante, y para enredar aún más la cuestión, hay sentencias que indican que no es relevante que dicha información proporcione tal ventaja competitiva, sino que basta que, estando referida tal información al ámbito mercantil de la empresa, ésta se desee mantener reservada.

¿Ha de pertenecer el secreto a la empresa?

Aunque parezca una obviedad, no está de más recordar que el secreto objeto de protección en la figura del delito de violación del secreto de empresa sólo podrá serlo cuando el mismo pertenezca a la misma, y ésto que podría parecer incluso una simplonería, no lo es tanto cuando en cuestión se pone quién es el titular de dicho secreto ¿el empresario o el trabajador?, pues cuando el titular de dicho secreto no lo es empresario, sino el trabajador, no estará el mismo protegido por dicha figura del Código Penal.

Según la Ley de Patentes, las invenciones realizadas por el trabajador durante la vigencia de su contrato o relación de trabajo o de servicios con la empresa, derivadas de una actividad de investigación explícita o implícitamente del objeto de su contrato.

Según dicha Ley de Patentes, las invenciones en relación con la actividad profesional del trabajador en la empresa si en su obtención hubieran influido predominantemente conocimientos adquiridos dentro de la empresa o la utilización de medios proporcionados por ésta.

¿Qué dice la Ley de Patentes?

Esta ley establece una diferencia entre las denominadas: a) Invenciones de servicio (son las llevadas a cabo por el asalariado a tal fin contratado); b) Invenciones de empresa (son las efectuadas en el mismo taller, habiendo un predominio de los métodos, instalaciones y proceso de la empresa, sin que haya en ello distinción alguna; y c) las llamadas Invenciones libres (en éstas, la titularidad pertenece al trabajador).

La distinción anterior tiene su gran importancia, pues el Código Penal sólo considera cometido el delito de violación del secreto de empresa cuando la invención a proteger encaja en las denominadas de empresa o de servicio.

En aquellos casos en los que el secreto constituye algo ilícito, la mayoría de los jueces y estudiosos del tema coinciden en afirmar que en tal supuesto no estaría protegido tal secreto, ya que la finalidad de dicha protección tiene por base proteger a su vez la competencia leal, así como también, aunque de forma indirecta, los derechos de los consumidores.

¿Qué dice el Código Penal?

Por un lado, nos dice que el que, para descubrir un secreto de empresa, se apoderase, por cualquier medio, de datos, documentos, escritos o electrónicos, soportes informáticos u otros objetos que se refieran al mismo, o emplease alguno de los medios o instrumentos señalados en el apartado 1 del artículo 197 (artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación), será castigado con la pena de prisión de dos a cuatro años, más multa. También nos indica que lo que acabamos de exponer se entenderá sin perjuiciode las penas que pudieran corresponder por el apoderamiento o destrucción de los soportes informáticos.

Por otro, la difusión, revelación, o cesión de un secreto de empresa llevada a cabo por quien tuviere legal o contractualmente obligación de guardar reserva, se castigará con la pena de prisión de dos a cuatro años, más su correspondiente multa. A su vez, también nos indica el Código Penal que, si el secreto de empresa se utilizase en provecho propio, las penas a aplicar lo serían en su mitad inferior.

Para terminar, también se nos recuerda que el que conocimiento de su origen ilícito, y sin haber tomado parte en su descubrimiento, realizase alguna de las conductas que acabamos de exponer, se le castigará con la pena de prisión de uno a tres años, más su correspondiente multa.

¿Qué es el espionaje industrial?

Se entiende por tal, en el ámbito penal, la conducta a encajar en lo expuesto en el apartado anterior, caracterizada, como ya se ha estado exponiendo, por dos cuestiones básicas: a) Lleva a cabo un apoderamiento, dando igual el medio usado a tal fin, de toda clase de objetos, referidos al secreto de empresa, y b) llevar a cabo tal conducta utilizando para ello artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación.

Por apoderamiento, concepto éste básico y vital aquí, ha de entenderse no sólo el primario o evidente, entendiendo por tal el físico, sino aquél meramente mental o intelectual, siempre que permita el acceso a la información que, estando reservada, es confidencial para la empresa.

¿Qué ocurre con la intencionalidad del sujeto?

Resulta que se trata de un delito de los denominados dolosos (intencionales), lo cual significa que no se considera que se cometa el delito de violación del secreto de empresao o de espionaje industrial cuando el acusado accede a dicho secreto merament por imprudencia, esto es, realmente no hubo intención de acceder a dicha información reservada, sino descuido, falta de cuidado, imprudencia, pero nunca intencionalidad de ello.

Por tanto, se exige para condenar a alguien por ello, que quede claro que el sujeto realmento no sólo sabía que tal información era reservada, sino que a él le estaba vedado el acceso, y así y todo, plenamente consciente de ello, efectuó la conducta ilícita. Ello significa (pues podría ocurrir) que no se podría condenar cuando se demostrase que el acusado obró convencido de que realmente tenía derecho en cuanto a acceder a dicha información, habiendo obrado, por tanto, de buena fe y convencido de la legitimidad y justeza de su acción.

A su vez, la intencionalidad de la que hablamos ha de ser anterior o simultánea a la conducta de acceso, pues en caso de ser posterior, como podría ser el supuesto en el que el sujeto, de modo fortuito accede a dicha información reservada, aunque luego la use en beneficio propio o con la intención de obtener asi una ventaja competitiva, en perjuicio del dueño o titular de dicha información.

Violación del secreto de empresa por persona obligada a guardar reserva

Tal supuesto se da cuando el que comete el delito, y estando obligado a guardar reserva, cede, difunde o revela, el secreto de empresa. Por tal revelación, cesión o difusión ha entenderse el hacer partícipe del secreto a un tercero no autorizado.

En relación a este apartado, hay dos cuestiones básicas: a) Decidir si tal deber de mantener reserva ha de encontrase incorporado en un contrato, de modo especifíco y concreto, o basta que tal obligación exista de manera genérica, no prevista expresamente en ninguna clásula específica sino en genéricas, como las alusivas a conceptos como el de buena fe, cuidado o diligencia, y b) Decidir, igualmente, si el obligado al mantenimiento del secreto continúa estándolo una vez termina su vinculación contractual con la empresa titular del mismo.

Cuestión tampoco baladí es la referente a, una vez terminada la vinculación contractual con la empresa, durante cuánto tiempo estará vigente dicha obligación de mantener reserva en relación a dicha información. Habrá que estar al caso concreto.

Autor: Javier Hernández Martínez, abogado

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