Médico jubilado y conservación historia clínica

Protección de Datos: Médico jubilado y conservación historia clínica

Cuestión sometida a estudio:

Consecuencias y obligaciones legales, en el ámbito de la protección de datos, en cuanto a la conservación y custodia de las historias clínicas, por parte del médico jubilado vinculado a ellas.

Dicha cuestión está realmente regulada hoy día, aparte de haber al respecto más de un informe específico, emanado de la misma Agencia Española de Protección de Datos, siendo el resumen de todos ellos, y en lo que aquí importa, lo siguiente:

4.5 de la Ley Orgánica 15/1999 consagra el principio de conservación de los datos ajustada a la finalidad del tratamiento, al disponer en general que Los datos de carácter personal serán cancelados cuando hayan dejado de ser necesarios o pertinentes para la finalidad para la cual hubieran sido recabados o registrados””.

8.6, párrafo tercero, del Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica 15/1999, aprobado por Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre, que “”Una vez cumplido el período al que se refieren los párrafos anteriores, los datos sólo podrán ser conservados previa disociación de los mismos, sin perjuicio de la obligación de bloqueo prevista en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, y en el presente Reglamento””.

17.5 de la Ley 41/2002 de Autonomía del Paciente, dispone claramente que “”Los profesionales sanitarios que desarrollen su actividad de manera individual son responsables de la gestión y de la custodia de la documentación asistencial que generen””.

La Agencia Española de Protección de Datos ya ha señalado en informe de 12 de noviembre de 2007 lo siguiente:

“”Dentro de las obligaciones de gestión y custodia se encuentran las relacionadas con la conservación de la historia clínica, previstas en el propio precepto, cuyo apartado 1 establece que “”Los centros sanitarios tienen la obligación de conservar la documentación clínica en condiciones que garanticen su correcto mantenimiento y seguridad, aunque no necesariamente en el soporte original, para la debida asistencia al paciente durante el tiempo adecuado a cada caso y, como mínimo, cinco años contados desde la fecha del alta de cada proceso asistencial.

Dicha norma deberá complementarse con lo establecido por la normativa autonómica (en el caso de Canarias, por ejemplo, sería el, Decreto 178/2005, de conservación y expurgo de la historia clínica, que entró en vigor el 09.08.05).

Con independencia de que se haya producido la cesación en el ejercicio de la actividad profesional, el facultativo se encuentra aún sometido a las exigencias legales de conservación de las historias clínicas, correspondiéndole su custodia y conservación en tanto no hayan transcurrido los plazos legalmente previstos para que dicha conservación siga teniendo lugar y siendo, por imperativo de la propia Ley 41/2002, responsable del fichero de historias clínicas.

Dicho médico es responsable de un fichero plenamente sometido a lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999, debiendo proceder (si no lo había hecho antes) a su notificación al Registro General de Protección de Datos y a la implantación de las necesarias medidas de seguridad.

La Agencia ya ha señalado, en informe de 1 de octubre de 2003, lo siguiente: “”la voluntad del legislador en este caso no es la de que se proceda a la destrucción inmediata de los datos, sino, al contrario, que dichos datos sean conservados en cuanto pudieran resultar necesarios para la salvaguardia de la vida e integridad física del paciente””. De este modo, en caso de cesación en el ejercicio de la profesión, subsistirá un deber de conservación que se extenderá a los plazos legalmente previstos, subsistiendo igualmente ese deber, en beneficio de la atención sanitaria del paciente, en caso de fallecimiento de facultativo, subrogándose los herederos en las obligaciones de conservación por aplicación de lo dispuesto en el artículo 661 del Código Civil.

Por último, los datos sólo podrían ser comunicados a otros facultativos en caso de que los mismos fueran a realizar una actividad de diagnóstico o tratamiento del paciente o el propio paciente solicitara la transmisión de su historia a su nuevo médico, sin perjuicio del deber de conservación del anterior. En ese caso, el nuevo médico se encontraría vinculado por los mismos deberes legales consagrados en la Ley 41/2002.””.

SÍNTESIS: Las historias han de conservarse (no se pueden destruir) hasta que se cumplan los plazos previstos en el Decreto cuyo Anexo adjunto. Tal obligación incumbe no sólo al médico en activo sino al jubilado, así como también a los herederos del, en su caso, fallecido, quedando dichos herederos subrogados en las obligaciones de aquél en cuanto a la custodia y conservación de dichos historiales.

Autor: Javier Hernández Martínez, abogado

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