Negocios para Smartphones: Algunos aspectos legales

Negocios para Smartphones: Aspectos legales

Varios y complejos serían los aspectos legales básicos a tener en cuenta a la hora de emprenderse un negocio cuyo eje principal lo constituyese la creación de una aplicación orientada a su uso a través de smartphones, ya trabajen éstos bajo Android o para ser usados en un Ipad o Iphone. Veamos algunos aspectos legales básicos:

Protección de datos

Entre sus obligaciones básicas estarían la de darse de alta en la Agencia Española de Protección de datos, poseer un llamado documento de seguridad, implantar determinados clausulados (en la aplicación, en los mensajes – tipo sms, e-mail, whatsapp, etc, -, dependiendo del tipo de datos llevar a cabo una auditorìa bienal, controles periódicos, uso o no de encriptación según el caso, implantación o no de registros de accesos, contratos de encargo de tratamiento con determinados terceros (los cuales tendría también que estar dados de alta en la Agencia), poseer libro de incidencias, y algunas otras cuestiones más.

Dentro de este mismo apartado, estaría la cuestión – no irrelevante – de si el servidor en el que se alojaría la aplicación va a ser propio o ajeno, y sea uno u otro caso, en dónde estará alojado físicamente, pues si lo estuviese fuera del Espacio Económico Europeo, o de Estados con los que la UE no tenga convenio (o de los denominados Puertos Seguros, de EEUU) por el que considere que poseen un nivel de protección de datos equiparable al europeo, sería una transferencia internacional de datos, lo cual complicaría soberanamente el tema, aparte que si no se hace ello como es debido (la transferencia) podría haber sanciones económicas de elevadísimo importe.

Tipo de sociedad o de forma de colaboración

Decimos esto por que, en ocasiones, cuando de varios socios se trata, no es raro observar el gran desconocimiento acerca de qué forma colaborativa o social sería la idónea. A su vez, si la aplicación se desea promocionar y vehicular a través del entorno Ipad, Appel exige a tal efecto que el promotor o solicitante sea una sociedad, o séase, no valdría que lo solicitásemos como persona física, o como mera sociedad civil (teniéndose que saber, igualmente, que en este caso concreto, cuando es para Ipad, Appel tarda unos meses en dar el visto bueno – si es lo que da al final, pues no se lo da a todo emprendedor -.

Por otro lado, tampoco sería cuestión baladí la cuestión de, en su caso, tener que modificar (si fuese preciso) el objeto social de la sociedad que se pretenda usar como base para el negocio (caso de que quisiésemos aprovechar una ya existente), amén de lo imporante que es, igualmente, el tema fiscal (posibilidad de subvenciones y/o bonificaciones para sociedades recién constituidas frente a las ya existentes o creadas hace años).

Otro aspecto a considerar sería el de, en su caso, prohibir a alguno de los socios que, en caso de desvincularse de la sociedad (voluntariamente o por expulsión), se le prohíba concurrir con la misma en el mercado, regulando durante cuánto tiempo, de qué manera, bajo qué tipo de sanciones, etc.

Por último, y en lo referente a la sociedad, no menos importante resultará el tan delicado y vital aspecto de en qué proporción se repartirán los beneficios, o por ejemplo, qué aportará cada socio (imaginemos que uno se comprometa a aportar conocimientos, y el otro sólo capital).

Software

Habrá casos en los que el artifice de la creación del software sea uno de los socios, o simplemente no haya socios, sino que se trate de un único profesional autónomo, o de que el emprendedor tenga que contratar a un tercero a fin de que le dé forma a la idea que previamente ha tenido, de modo que cree un software que le imprima funcionalidad a la idea.

A su vez, no sería descabellado pensar que el que nos haga el programa nos lo copie, o lo haga un tercero. En fin …, las combinaciones y posibilidades no sólo son variadas sino peligrosas. En evitación de posibles o eventuales problemas en un futuro, lo sensato y prudente es regular tal encargo mediante un contrato, documento éste en el que, entre otras cosas, quede muy claro quién es el titular de todos los derechos del software (cuestión pacífica cuando el que lo crea es un asalariado o empleado del que lo encarga, puesto que en tal caso el titular de los derechos, salvo que se establezca otra cosa en el contrato, serían del empleador, pero …. si el programador fuese no un asalariado, sino un profesional externo, podría caber la duda acerca de quién es el titular de los derechos, motivo éste que obligaría a dejarlo bien claro en el correspondiente contrato).

También resultaría más que obligado que se nos diese el código fuente y objeto del programa, en su totalidad, y es más, no resultaría ocioso que el mismo estuviese firmado digitalmente por el profesional que lo ha confeccionado.

Al margen de lo expuesto, no estaría de más, naturalmente, que el programador se comprometa a guardar secreto sobre cualquier aspecto del programa que se considerase confidencial, comprometiéndose a guardar secreto sobre ello.

Por último, y si se considerase que el programa tiene las necesarias notas de originalidad como para ser registrado como obra objeto de propiedad intelectual (no de patente, como erróneamente indican algunos), habría que tener claro qué aspectos del programa comunicamos al Registro de la Propiedad Intelectual, pues no sería prudente poner a disposición pública todos los entresijos del mismo, motivo éste que aconsejaría recurrir al denominado contrato de escrow, mediante el cual se depositarían en un notario los aspectos vitales del software (una copia íntegra de su código fuente), a fin de, si en un momento posterior alguien afirma la paternidad o autoría del mismo, poder rebatirle con un mínimo de contundencia tal afirmación. En este caso, en el del contrato de escrow, dichos códigos quedarían depositados en el notario.

Web

Dependiendo del tipo de negocio, y se use o no web, a modo de complemento, por ejemplo, habrá que tener en cuenta si el producto está o no orientado a menores, si se trata de productos físicos, o por contra son digitales, o una combinación de ellos, si habrá o no sorteos, si habrá o no publicidad, en su caso de dónde se extraerán los datos para el envío de la misma, y un largo etcétera de aspectos.

Lo expuesto en el párrafo anterior influirá, por ejemplo, en los correspondientes avisos de cookies (LSSI, LOPD, …, en los clausulados, en la mecánica de la contratación, en el tipo de datos a recabar, en los plazos de resolución de la operación, etc.

Secreto de empresa

Y por último (aunque se podría continuar con otros aspectos más, como el de la elección de una marca, listas de correo, u otros) no estaría tampoco de más saber que, en el supuesto de que la información que de nosotros posea otra persona (un socio, un exsocio, empleado, exempleado, …) no está de más el cómo proteger información sensible de nuestra actividad, información que pudiésemos considerar secreta, y a los efectos legales del término, se consideraría secreto de empresa aquella información propia, que sin ser pública, podría, en manos de un competidos, proporcionarle al mismo una ventaja competitiva. Ejemplo: Nuestro plan de marketing para la expansión del producto en otras zonas o áreas; nuestros acuerdos de precios con las diferentes áreas comerciales; y así un largo elenco.

Añadir a este epígrafe, tan sólo, que la violación del secreto de empresa puede incluso aparejar penas privativas de libertad, pues puede incluso llegar a ser delito.

Autor: Javier Hernández Martínez, abogado

Mail: javier@proteccionlegal.com

Web: www.proteccionlegal.com

Tlf.: 678.97.00.64

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