La pensión compensatoria

La pensión compensatoria

¿Qué es la pensión compensatoria?

Según el Tribunal Supremo (sentencia de 10.03.2009), la pensión compensatoria es una prestación económica a favor de un esposo y a cargo del otro, tras la separación o divorcio del matrimonio, cuyo reconocimiento exige, básicamente, la existencia de una situación de desequilibrio o desigualdad entre los cónyuges o exconýuges – que ha de ser apreciado al tiempo en que acontezca la ruptura de la convivencia conyugal, y que debe traer causa de la misma -, y el empeoramiento del que queda con menos recursos respecto de la situación económica disfrutada durante el matrimonio.

¿Qué dice la ley?

La ley, en este caso, es el Código Civil, siendo los artículos que la regulan los siguientes:

Artículo 97

El cónyuge al que la separación o el divorcio produzca un desequilibrio económico en relación con la posición del otro, que implique un empeoramiento en su situación anterior en el matrimonio, tendrá derecho a una compensación que podrá consistir en una pensión temporal o por tiempo indefinido, o en una prestación única, según se determine en el convenio regulador o en la sentencia.

A falta de acuerdo de los cónyuges, el Juez, en sentencia, determinará su importe teniendo en cuenta las siguientes circunstancias:

1.ª Los acuerdos a que hubieran llegado los cónyuges.

2.ª La edad y el estado de salud.

3.ª La cualificación profesional y las probabilidades de acceso a un empleo.

4.ª La dedicación pasada y futura a la familia.

5.ª La colaboración con su trabajo en las actividades mercantiles, industriales o profesionales del otro cónyuge.

6.ª La duración del matrimonio y de la convivencia conyugal.

7.ª La pérdida eventual de un derecho de pensión.

8.ª El caudal y los medios económicos y las necesidades de uno y otro cónyuge.

9.ª Cualquier otra circunstancia relevante.

En la resolución judicial se fijarán las bases para actualizar la pensión y las garantías para su efectividad.

Artículo 99

En cualquier momento podrá convenirse la sustitución de la pensión fijada judicialmente conforme al artículo 97 por la constitución de una renta vitalicia, el usufructo de determinados bienes o la entrega de un capital en bienes o en dinero.

Artículo 100

Fijada la pensión y las bases de su actualización en la sentencia de separación o de divorcio, sólo podrá ser modificada por alteraciones sustanciales en la fortuna de uno otro cónyuge.

Artículo 101

El derecho a la pensión se extingue por el cese de la causa que lo motivó, por contraer el acreedor nuevo matrimonio o por vivir maritalmente con otra persona.

El derecho a la pensión no se extingue por el solo hecho de la muerte del deudor. No obstante, los herederos de éste podrán solicitar del Juez la reducción o supresión de aquélla, si el caudal hereditario no pudiera satisfacer las necesidades de la deuda o afectara a sus derechos en la legítima.

Requisitos para obtener la pensión compensatoria

Hace falta que, a consecuencia de una separación o divorcio se produzca el desequilibrio económico de uno de los esposos. No cabría, por tanto, ni en parejas de hecho, ni situaciones de nulidad.

No se trata, como muchos piensan, de ayudar al otro debido a la situación de necesidad en la que a consecuencia de la separación o divorcio se encontrará, pues el fin no es “”remendar”” la necesidad, sino compensar al desfavorecido, aunque no lo necesite. Por tanto, no se exige estar ante situaciones de necesidad, pero sí ante situaciones de desequilibrio (se dé o no la necesidad aludida).

A su vez, y aunque pueda parecer una perogrullada, hay que solicitar la pensión, pues el juez, si nadie la insta, pide o solicita, ni se va a molestar en analizar su procedencia, siendo ello así por estar dispuesto de esta manera en la ley. Por tanto, como no se pida, olvidémonos de la posibilidad de su concesión (no ocurriría así, por ejemplo, con la cuestión de los alimentos de los hijos menores, que el Fiscal, se pida o no, actuará para su solicitud caso de ser necesarios).

Momento clave, guía, y que servirá de criterio temporal de arranque en orden a decidir si ha habido, o se ha generado, el desequilibrio, ha de ser, y sólo puede ser, el de la separación o divorcio, y jamás ningún otro momento posterior.

Para ir terminando, lo que se persigue no es lograr una igualdad o equiparación entre los patrimonios, economía o finanzas de los dos cónyuges, sino como estamos repitiendo, de compensar el desequilibrio surgido, cuando perjudique a uno de los miembros de la pareja.

Por último, y como aspecto nuclear, básico y esencial, está el de la desigualdad surgida a consecuencia de la separación o divorcio, desigualdad o desequilibrio, que afecte negativamente a uno de los dos, y que se deduzca de comparar cómo se estaba durante el matrimonio, y cómo se quedó a consecuencia de la ruptura, atendiéndose, como no podía ser menos, a la situación económica personal y profesional del solicitante de la pensión.

Ante notables diferencias entre los patrimonios ¿es obligado concederla?

En el supuesto de que, a pesar de dicha y enorme diferencia económica entr elos patrimonios de uno y otro, a consecuencia de la separación o el divorcio, si en tal caso se continúa disfrutando del mismo nivel de vida que antes, no habrá desequilibrio, y al no haberlo, no procederá la concesión.

Y si ha habido separación de bienes ¿no procede la pensión?

La jurisprudencia no deja de repetir que tal factor no tiene por qué influir. Lo relevante es (entre los otros requisitos ya comentados) que se dé el desequilibrio del que hablamos.

Si han estado varios años separados de hecho, y no se pide ¿se puede hacer después?

Para empezar, la petición se podrá hacer nada más que en el correspondiente procedimiento de separación o divorcio. Junto a ello, y si antes del mismo, se ha estado bastantes años sin solicitarla, los jueces suelen entender que ante una petición tan tardía es claro que no ha habido desequilibrio, ya que de haberse dado, lo lógico y razonable habría sido solicitar la pensión, por lo que en tales casos no suele haberla. En todo caso, solicitada después de los 5 años a partir de la sentencia de separación o divorcio, prescribe el derecho a pedirla, o sea, no se concedería.

¿Es lo mismo que los llamados Alimentos?

Pues no, ya que estos últimos sólo se conceden habiendo matrimonio, lo cual, traducido a lo concreto o práctico significaría que ante un divorcio no se conceden (pues el divorcio disuelve el matrimonio, y no habiendo éste, no proceden los alimentos). Además, en la concesión de los alimentos sí se tiene en cuenta la necesidad de los mismos, en la pensión no influye la necesidad, y sí el desequilibrio (haya o no necesidad).

¿Es para toda la vida?

Pues dependerá del caso. Por tanto, las podrá haber con un tope temporal de disfrute, o por contra, sin tope, siendo por ello para toda la vida. No obstante lo dicho, se podrá instar el correspondiente procedimiento a fin de que se revise su cuantía, duración, o incluso se cuestione la existencia misma. Además, y llegado el caso, se podría sustituir el pago periódico de la pensión, por una cantidad alzada o dada de una única vez.

Si el beneficiario encuentra otra pareja ¿le podemos retirar la pensión?

El Código Civil dice que si se vive maritalmente con otra persona se extinguirá el derecho a la pensión, no teniendo que abonarla más. Al principio eran los tribunales bastante exigentes a la hora de exigir que, ante tal tipo de relación nueva, la misma se pareciese lo más posible a la matrimonial, fijándose para ello, entre otros factores, en la convivencia y duración de la misma. En la actualidad, se ha flexibilizado el criterio, no exigiéndose ni una gran duración en la relación, ni tan siquiera (en ocasiones) la convivencia, siempre y cuando se demuestre que realmente hay una relación de pareja y se comportan como tal.

Y ¿si muere uno de los dos?

Si muere el beneficiario, se extingue la obligación de pago. Si quien fallece es el obligado al pago, en principio subsistirá tal obligación, corriendo el pago a cargo de los herederos, los cuales, en determinadas circunstancias, podrían conseguir (vía judicial) su extinción, o reducción.

Autor: Javier Hernández Martínez, abogado

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